La Electrofisiología Cardíaca se ha constituido en una verdadera
subespecialidad de la cardiología general, y continúa evolucionando
en forma vertiginosa gracias a los grandes avances científicos
y tecnológicos experimentados en la última década. Se encarga
del estudio y tratamiento de los trastornos del ritmo cardíaco
lo cual se realiza a través de métodos no invasivos, es decir,
utilizando procedimientos de diagnóstico que no penetran dentro
del organismo, tales como el electrocardiograma de reposo,
Holter, Prueba de Esfuerzo, etc. o a través de métodos invasivos:
Cateterismo Cardíaco Electrofisiológico (CCE).
Se recomienda la realización de un CCE cuando otros exámenes
no han podido proporcionar suficiente información sobre
un trastorno del ritmo cardíaco que produce síntomas importantes
o tiene significado en el pronóstico del paciente. Durante
el CCE, el corazón es vigilado de forma muy precisa y cualquier
cambio que ocurra es documentado y estudiado, pudiéndose
determinar de manera exacta, el trastorno de ritmo y la
solución más apropiada del mismo. El procedimiento es realizado
por personal especializado y bien entrenado conformado por
cardiólogos electrofisiólogos, anestesiólogos, técnicos
cardiopulmonares y personal de enfermería.
El CCE se realiza bajo circunstancias completamente controladas,
es decir, en un ambiente especial llamado laboratorio de
electrofisiología cardíaca, dotado de equipos sofisticados
que incluyen rayos X, así como aparatos de registro y estimulación
eléctrica que permiten evaluar los trastornos del ritmo
cardíaco.
Previamente al procedimiento, el paciente recibe información
acerca de cómo se realiza el mismo y se le indican algunos
exámenes rutinarios de laboratorio, así mismo, se dan instrucciones
sobre el ayuno necesario antes del estudio y sobre la suspensión
de algunos de los medicamentos que toma regularmente.
Una vez en el laboratorio, el paciente y el personal médico
son vestidos en forma apropiada con ropa estéril. Simultáneamente
es atendido por el médico anestesiólogo quien le suministrará
una medicación intravenosa para que se sienta relajado.
En la gran mayoría de los casos los procedimientos son realizados
sin necesidad de anestesia general, utilizándose medicamentos
que lo mantienen consciente pero con una sedación ligera
y sin dolor (sedación consciente). Una vez que todo está
preparado, se da inicio al procedimiento aplicando anestesia
local en las regiones por donde se introducirán los catéteres-electrodos,
los cuales serán guiados hasta el corazón mediante la visualización
directa con los rayos X. Una vez que éstos se encuentran
posicionados adecuadamente, se puede registrar la actividad
eléctrica cardíaca. Los catéteres detectan dónde y cuándo
se producen las señales eléctricas que se generan en el
corazón y hacia dónde se dirigen. Así mismo, el corazón
puede ser estimulado desde el exterior, tratando de reproducir
la o las arritmias que no han podido ser registradas con
anterioridad. En estas circunstancias, se pueden administrar
medicamentos a través de la vía intravenosa para determinar
su efecto sobre la arritmia o puede realizarse estimulación
eléctrica para regular el ritmo.
Habiéndose dilucidado el mecanismo de producción y la localización
de los circuitos eléctricos responsables de la arritmia, es
posible aplicar a través de catéteres especiales, un tipo
de energía eléctrica indolora llamada energía de radiofrecuencias
que produce destrucción de los cortocircuitos que generan
el trastorno en cuestión.
Toda vez que se ha finalizado el procedimiento, el cual puede
tener una duración promedio entre 2 a 4
horas, son retirados los
catéteres y se realiza presión manual en
los sitios de inserción de los mismos por aproximadamente
10 minutos sin la necesidad de puntos de sutura. Se debe permanecer
acostado por 4 a 6 horas para permitir que estos sitios queden
sellados espontáneamente. En la gran mayoría de los casos,
el paciente puede ser dado de alta al día siguiente y reintegrarse
a sus actividades normales en 72 horas más. Sin embargo se
recomienda evitar el levantamiento de objetos pesados y realizar
solo actividades ligeras por pocos días.
La información detallada proporcionada por el Cateterismo
Cardíaco Electrofisiológico brinda la posibilidad
de administrar la mejor terapia en una forma racional. Dependiendo
del trastorno del ritmo particular para cada caso, las opciones
terapéuticas pueden incluir medicamentos, ablación mediante
catéter, implante de un marcapasos
o de un cardiovertor/desfibrilador automático. La decisión
definitiva debe ser tomada en forma conjunta por el médico
y el paciente.
El CCE proporciona una información al momento de decidir
por un medicamento antiarrítmico particular, permitiendo
la selección de la mejor droga basado en los resultados
obtenidos. Estos medicamentos deben ser tomados tal como
sean prescritos y no pueden ser suspendidos sin haber consultado
antes a su médico.
A través de un catéter se puede lograr la destrucción (ablación)
de un circuito eléctrico anormal o grupo de células eléctricas
que causan las arritmias. Este procedimiento se realiza
en la gran mayoría de los casos durante o inmediatamente
después del CCE diagnóstico mediante la aplicación de ondas
de radiofrecuencias a través de un catéter dentro del corazón.
Normalmente basta una sola sesión para tratar en forma exitosa
una arritmia y rara vez se requiere el continuar con drogas
antiarrítmicas después del procedimiento.
Un marcapaso resuelve los ritmos cardíacos lentos anormales.
Estas son unidades electrónicas de muy bajo peso y tamaño
que son implantados en forma permanente en el cuerpo del
paciente, generalmente debajo de la piel en la región pectoral.
El marcapaso mantiene una vigilancia del ritmo del paciente,
y cuando es necesario, genera una actividad eléctrica similar
a las señales eléctricas naturales del corazón, permitiendo
que éste lleve a cabo su función de bomba sin contratiempos.
Cardiovertores-Desfibriladores-Implantables
(CDI)
para ritmos rápidos potencialmente fatales:
En caso de arritmias cardíacas malignas como es el caso de
la Taquicardia Ventricular y la Fibrilación Ventricular el
CDI resulta de gran ayuda para prolongar la vida del paciente
propenso a sufrir las mismas. Estas son unidades electrónicas
de un tamaño y peso mayor que el de un marcapaso convencional.
Con una forma similar para ser implantado. Este realiza una
monitorización continua del ritmo cardíaco. En caso de detectar
un ritmo cardíaco rápido, el CDI puede estimular eléctricamente
el corazón en una forma no perceptible por el paciente, y
si a pesar de esta terapia inicial la arritmia no cesa entonces
se libera uno o más choques eléctricos para retornar al corazón
a su ritmo normal. La vigilancia y monitorización permanente
son necesarios para asegurar que la unidad funciona apropiadamente.
Desde la realización del primer Cateterismo Cardíaco Electrofisiológico
a finales de la década de los años sesenta, y hasta el final
de los ochenta, estos procedimientos eran realizados casi
exclusivamente con fines de diagnóstico y para evaluar la
respuesta de las arritmias cardíacas a diferentes drogas
antiarrítmicas. Con los grandes avances tecnológicos, especialmente
en el área de diseño de catéteres, registros computarizados
y aplicación de la corriente alterna como energía de radiofrecuencias
capaz de destruir en forma selectiva los cortocircuitos
que generan arritmias, somos capaces hoy en día de curar
en forma definitiva lo que era tratado antes en forma paliativa.
En nuestro país la electrofisiología cardíaca se ha ejercido
por casi 30 años, y prácticamente se comenzaron a realizar
procedimientos de tipo terapéutico en forma simultánea con
los países desarrollados desde comienzos de los años noventa.
Desde entonces se ha obtenido una experiencia cada vez más
exitosa y con excelentes resultados. La divulgación de esta
subespecialidad de la cardiología entre los profesionales
de la salud y entre la población general que padece de trastornos
del ritmo cardíaco, permitirá que cada vez más pacientes
se beneficien de la misma y, en un gran número de personas,
se consiga la curación definitiva de su enfermedad.
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Cardiológica de Arritmias y Sincope. Torre Médica
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