Toda vez que el médico esta frente a un paciente con síntomas que sugieran la posibilidad de trastornos del ritmo cardíaco, suele recurrir a la monitorización ambulatoria del ritmo cardíaco, para lo cual existen diversas herramientas.

 

Electrocardiografía ambulatoria (Holter)

            Se trata de dispositivos que permiten un    registro contínuo de la actividad eléctrica del corazón, usualmente por lapsos de 24 horas, pudiendo extenderse según sea necesario a 48 o 72 horas. Básicamente es una grabadora, actualmente con tecnología digital, conectada al tórax mediante cables y electrodos adosados a la piel del    paciente.

           Una vez colocada se pretende que el paciente realice sus actividades cotidianas mientras porta el dispositivo. Es de suma importancia que el paciente informe en un diario de actividades, en particular los momentos cuando presenta síntomas

          Hay varias posibilidades en cuanto al número de canales que registra el sistema. Los sistemas de uso común graban tres canales, lo cual suele requerir 4 a 5 electrodos. Estos sistemas son más cómodos pero se limita de manera importante las posibilidades de interpretación de los trastornos del ritmo detectados. Ya se dispone de sistemas que permiten el registro continuo de 12 canales lo cual requiere de un mayor número de electrodos. Estos sistemas permiten un detallado análisis a expensas de menos comodidad para el paciente. Sistemas más sofisticados además de informar lo referente al ritmo cardiaco, también analizan el patrón respiratorio del paciente, y están en capacidad de definir si los trastornos del ritmo cardíaco se asocian períodos de cese momentáneo de la respiración durante las horas del sueño, entidad llamada apnea del sueño. (disponible en la Unidad).

          Es fundamental que la interpretación de los registros sea realizado por cardiólogos versados en ello. Los actuales sistemas de Holter, analizan además la presencia o no de episodios de isquemia del miocardio y la acción del sistema neurovegetativo (sistemas simpático y parasimpático) sobre el corazón mediante el análisis de la Variabilidad de la Frecuencia Cardiaca, que es hoy por hoy una variable de valor pronóstico en la estratificación del riesgo de muerte súbita.

Cuando se está tras las pistas de una sintomatología con frecuencia diaria, el sistema Holter es conveniente y suele ser suficiente.

Monitores de Eventos

          La limitada duración del sistema Holter, genera con frecuencia que los síntomas no se presenten mientras el paciente porta el dispositivo. De allì la necesidad de sistemas que permitan períodos de registro de mayor duración.

          Se trata de grabadoras, con técnicas de registro analógico o digital, conectadas también al paciente a través de cables y electrodos. Con estos sistemas el paciente puede ser monitorizados por períodos de una a 4 semanas, sin limitar al paciente en el aseo personal ya que pueden ser conectados y desconectados por el paciente. El objetivo es brindar al paciente un dispositivo por un lapso mayor de tiempo, que le permita grabar el ritmo cardiaco en los momentos que se hace presente el síntoma.

 





 

 

    

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      Los registros obtenidos con estos sistemas pueden ser enviados vía telefónica o analizados en el momento que el paciente retorne con el aparato.

      Cuando se trata de pacientes, con sintomatología de presentación esporádica (palpitaciones, mareos, presíncope o sincope) que ocurre pocas veces en el lapso de meses o en un año, debe considerarse el uso de monitores de evento para implantar de manera subcutánea, lo cual permite un período de monitorización máximo de dos años, con la posibilidad de interrogar al aparato de manera no invasiva toda vez que se crea necesario durante ese período

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