|
El
Corazón y su Sistema Eléctrico:
El
corazón es un órgano muscular que bombea sangre
constantemente. Tiene 4 cavidades, dos del lado izquierdo y dos
en el lado derecho. Las cámaras superiores de cada lado,
llamadas aurículas, reciben la sangre proveniente de los
pulmones y del resto del organismo. Las cámaras inferiores
de cada lado, llamadas ventrículos, bombean la sangre.
Las 4 cámaras trabajan juntas y coordinadamente para contraerse
y bombear sangre que lleva oxígeno y nutrientes a todos
los tejidos del cuerpo.
Las
contracciones rítmicas del corazón dependen del
funcionamiento normal de su sistema eléctrico, que genera
y conduce los impulsos a través del corazón (figura
1 página 5).
El
nodo sinusal, estructura formada por un grupo de células
especializadas localizada en la aurícula derecha, es el
sitio donde el impulso eléctrico comienza normalmente.
Funciona como el marcapasos natural del corazón, dando
la pauta del ritmo y la frecuencia para cada latido cardíaco.
Esta
actividad eléctrica se extiende a través de las
aurículas, haciendo que se contraigan y expriman la sangre
hacia los ventrículos. Desde las aurículas, el impulso
eléctrico llega al nodo aurículoventricular (nodo
AV) que se encuentra situado entre las aurículas y los
ventrículos, actuando como un “peaje” eléctrico
que enlentece cada impulso antes de permitir su paso hacia los
ventrículos. Una vez allí, se desplaza a través
de vías de conducción hechas de fibras musculares
especializadas que se dividen en una red de fibras cada vez más
pequeñas que distribuyen el impulso eléctrico a
través de ambos ventrículos, haciendo que éstos
se contraigan y bombeen la sangre.
____________________________________________________________________________________________
¿Qué
es el Síndrome de Wolff Parkinson White?
En
el WPW existe una anormalidad en el sistema eléctrico
del corazón debido a la aparición de una conexión
anómala entre las aurículas y su ventrículo
correspondiente. Esta vía eléctrica adicional
permite que la señales eléctricas pasen a través
de ella, en lugar de hacerlo exclusivamente por el sistema de
conducción normal, produciéndose una especie de
“cortocircuito eléctrico” que conlleva a
la aparición de taquicardias.
____________________________________________________________________________________________
¿Con
qué frecuencia se presenta el WPW?
El
WPW ocurre en aproximadamente 1 por cada 10.000 personas. Sin
embargo, la incidencia actual es difícil de determinar
porque muchos pacientes tienen síntomas muy leves o no
tienen sintomatología alguna (asintomáticos).
Otros pueden pasar varios años sin taquicardias.
Los
episodios de taquicardias asociados a WPW pueden ocurrir a cualquier
edad pero generalmente aparecen durante la segunda o la tercera
década de la vida.
____________________________________________________________________________________________
¿Cuáles
son los síntomas más frecuentes?
Cuando
el corazón se contre muy rápido (taquicardia),
los ventrículos no tienen tiempo suficiente para llenarse
de sangre antes de la siguiente contracción. El resultado
es una disminución en la cantidad de sangre enviada en
cada latido al cerebro y otros órganos. Mientras el paciente
no tenga taquicardia permanecerá sin síntomas
pero una vez que esta aparece, puede presentar palpitaciones,
mareos, dolor u opresión en el pecho, fatiga, debilidad,
dificultad para respirar y en los casos más intensos,
pérdida de conocimiento.
____________________________________________________________________________________________
¿Cómo
se diagnostica el WPW?
La
primera sospecha se obtiene con el electrocardiograma (ECG) que
consiste en un trazado de papel que registra las ondas eléctricas
del corazón mediante la colocación de electrodos
en la piel. En el paciente con WPW aparece la onda “delta”
que es una alteración característica de esta patología
y se produce por la presencia de actividad eléctrica a
través de la vía accesoria anómala. Los hallazgos
electrocardiográficos serán más o menos evidentes
dependiendo de la cantidad de corriente eléctrica que llega
a los ventrículos a través de la vía accesoria.
Cuando la actividad eléctrica es abundante a través
de ella, el ECG será muy anormal y más fácil
será reconocerla. Si por el contrario, la corriente que
llega a los ventrículos es fundamentalmente a través
del sistema de conducción normal, entonces las alteraciones
en el ECG serán muy sutiles requiriendo un ojo experto
para el diagnóstico. El ECG puede cambiar de un día
a otro en un mismo paciente, dependiendo de factores que permiten
mayor o menor conducción a través de la vía
accesoria.
La
presencia de onda delta y otras alteraciones electrocardiográficas
debe estar acompañadas de síntomas producidos por
episodios de taquicardia (generalmente documentadas en el ECC)
para establecer el diagnóstico de síndrome de WPW.
Mientras el paciente no tenga síntomas (asintomático),
nos limitamos a decir que tiene preexcitación ventricular
o patrón electrocardiográfico de WPW.
Los
pacientes con WPW usualmente son vistos inicialmente por el cardiólogo,
quien oportunamente determinará dependiendo de caso en
particular, si se requiere la evaluación por el electrofisiólogo
( cardiólogo con entrenamiento especial y experiencia en
los trastornos eléctricos del corazón).
La
mayoría de estos pacientes ameritarán un estudio
o cateterismo cardíaco electrofisiológico,
el cual es un procedimiento que permite evaluar en profundidad
el sistema eléctrico del corazón para localizar
con precisión la vía accesoria anormal, evaluar
sus propiedades de conducción y los riesgos a los que está
sometido el paciente durante las taquicardias.
___________________________________________________________________________________________
¿Cuál
es el tratamiento del WPW?
Tradicionalmente,
los pacientes que presentan episodios muy infrecuentes de taquicardia,
son bien toleradas o de muy corta duración, generalmente
no necesitan tratamiento específico del mismo modo que
quienes no presentan síntomas. Estudios publicados recientemente
sugieren la realización del cateterismo electrofisiológico
en niños entre 5 y 12 años asintomáticos
con patrón electrocardiográfico de WPW, pero aún
no existe un consenso al respecto y deben esperarse los resultados
de nuevas investigaciones en poblaciones más grandes de
pacientes con estas características.
Otros
son tratados con fármacos antiarrítmicos para la
prevención de taquicardias. Estos medicamentos deben administrarse
y ser monitorizados cuidadosamente y generalmente deben ser tomados
en forma permanente.
Aquellos
en quienes la terapia con drogas antiarrítmicas es inefectiva
o produce efectos secundarios indeseables, así como los
pacientes que padecen de taquicardias muy rápidas que llevan
a mareo intenso o pérdida de conocimiento, ameritan la
realización de estudio o cateterismo electrofisiológico
y ablación con catéteres mediante energía
de radiofrecuencias. También es recomendable su realización
en los pacientes con historia familiar de muerte súbita.
La
ablación con radiofrecuencias es un recurso terapéutico
de primera línea y de uso cada vez más frecuente
para el tratamiento de pacientes con síndrome de WPW, porque
permite la destrucción de la vía accesoria y la
curación definitiva en más del 90% de los casos
con un bajo riesgo de complicaciones. De esta manera, se elimina
la posibilidad de ocurran taquicardias en los momentos más
inesperados y la necesidad de tomar medicamentos en forma permanente
lo cual tendrá una repercusión directa en la calidad
de vida haciéndola más activa y productiva. Este
aspecto tiene particular valor particular en los pacientes jóvenes.
|